Versículo:

“El provee de sana sabiduría a los rectos; Es escudo a los que caminan rectamente.  Es el que guarda las veredas del juicio, Y preserva el camino de sus santos. Entonces entenderás justicia, juicio Y equidad, y todo buen camino.

” (Proverbios 2.07-09)


No te creas sabio a la sombra de tu propia opinión, tú has sido cuidadosamente diseñado por el Creador, eres producto de su mente divina, y el principal objeto de su amor y misericordia infinita,  nuestra autosuficiencia no es más que el grito desesperado de un alma que se desgarra en la oscuridad del pecado, ¿puede una simple llama vivir sin el fuego que la alimenta? Ciertamente que no vivirá, por qué hemos de pensar que nosotros lo haremos, no es esto, escoger el camino equivocado.

Pidamos cada día, así como nuestro cuerpo demanda el oxígeno para vivir, de la presencia de Dios en nuestro vida, si caminamos a su lado no extraviaremos la vereda correcta, si nos asimos al borde de su manto de misericordia encontraremos la paz y la sanidad de la fatal herida que nos acecha.

Ante la soberbia y el orgullo, volvamos a Dios, la fuente de nuestra existencia, ahí bajo la sombra de su regazo y sus dulces caricias a nuestra alma, encontraremos la vereda de los justos, tal vereda es el cumplimiento de sus mandamientos en nuestra vida, Él nos guardará y nos proveerá la dirección correcta, nos mostrará el camino a través de la negrura de la vida, y no hay mejor camino que aquel que cruzamos tomados de la mano de Dios.

Los obstáculos y los peligros del camino son inevitables, porque ellos nos ayudan a entender la Justicia, de un Ser que Justicia, el Juicio, de un ser que es Sabiduría, y la equidad, de un Ser que es Misericordia.


Reflexionemos:

  • ¿Estamos transitando la vereda de los justos?
  • ¿vivimos a nuestra conveniencia o bajo la dirección de Dios?
  • ¿Has ayudado a alguien a encontrar ese camino?

melquiruano